Cuando hablamos de revolución hay expresiones de miedo o se te cagan de risa o te dicen que no hace falta, que así estamos bien, que por lo menos no hay dictadura. Pero es lo mismo; no hay botas, pero hay votos con resultados que ninguno de nosotros puede corroborar. Ponen a quien se les canta el orto sin que nos mosqueemos desde hace dos siglos o más, con políticas de hambre, corrupción y represión; cosas que no podemos percibir porque la información que tenemos está filtrada, censurada, pintada de colores ya que los medios, encargados de hacérnosla llegar, pertenecen al gobierno.
“Por lo menos no hay desapariciones “dicen. Entonces Julio López, Santillán, Fuentealba, Kosteki, Pocho Lepratti, Cabezas… ¿Quiénes carajo son? (Por nombrar algunos de los que los medios nos muestran para que pensemos que denuncian algo). Nos seguimos comiendo la mierda que nos sirven en bandeja desde que nos despertamos hasta que nos dormimos, anestesiándonos con planes trabajar, programas de televisión estúpidos, monumentos a los caídos, levantando algún que otro hospital o colegio público en falso patriotismo; triunfos en competencias deportivas, becas estudiantiles cada tanto, mostrándonos y vendiéndonos estilos de vida tanto inalcanzables como innecesarios para mantenernos tranquilos, que no saltemos por nada y si lo hacemos, que sea separados así nos pueden controlar por agrupaciones y negociar con nosotros y hasta darnos puestos en secretarias o ministerios fantasmas, inventos de su puto gobierno.
Por eso no sabemos como actuar, así olvidamos la revolución a diario, aprendiendo esa vida perfecta, quedándonos en el conformismo. Incluso podemos creer que somos felices… ¿A voluntad de otros?
Cuando hablamos de revolución puede que tengamos miedo, pero no podemos dejar que éste nos manipule, que nos entregue a la misma enfermedad padecida por nuestros padres y nuestros abuelos; tan ocupados, impedidos en emplear su tiempo en otra cosa que no sea su laburo... ¿Y qué otra cosa haríamos si tuviésemos la oportunidad de reflexionar más que DARNOS CUENTA?
No es casual que los dignos del sistema sean hombres y mujeres alteradísimos, trabajando por la compu para los chicos, la cámara digital; logrando distraernos, embobarnos, separarnos, envidiarnos; matándonos entre nosotros, volviéndonos lo suficientemente materialistas, como para olvidar las ideas. ¿Y olvidar que nos manejan?
viernes, 27 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario