Ibamos caminando con una amiga por Banfield. Insistía con que quería un pucho y yo le dije que le pidiera a esa persona que estaba justo ahí caminando, en la vereda de en frente. Mientras nos quedamos mirándola aparecen dos chabones de la nada y a apuran para afanarle.
No sé cómo ni por qué, pero SALIMOS CORRIENDO como las más hijas de puta.
¿Por qué? ¿Por qué ese miedo aferradisimo que llevamos impuesto?
Estoy tan horrorizada y lo peor es que es por algo que yo misma hice, sin pensar de esa manera pero actuando como actúa cualquier persona: el hacer que no pasó nada, cada uno a la suya y listo.
No puede ser, no me puedo creer que se haya logrado eso en las calles, en mis calles, en las calles de todos. Un barrio que es pura pasión cuando juega el Taladro pero después cuando hay que ponerse las pilas para ayudar a los nuestros, dejamos que las situaciones se guíen por el miedo. Nos asusta el ambiente turbio y desolado inducido a própósito que es, sin dudas éste que existe todas las noches cuando dormimos y comemos tranquilos y nos aguantamos los comentarios que hablan de lo que la tele dice que hay que hablar. ¿Y afuera? ¿Qué pasa después de los ladrillos y enrejados? ¿Cómo cambiamos ésta situación?
CREO QUE LA REVOLUCIÓN SE HACE EN LAS CALLES, DÍA A DÍA. SALGAMOS MÁS. UNÁMONOS.
martes, 24 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Si hubiese estado en la misma situación me veo reaccionando de la misma manera.
ResponderEliminarSiempre me siento paralizado ante el temor y la inseguridad.
Y te dejo una frase de la ilustre Moria Casán: Yo me encapsulo en mi Mercedes Benz, y de los vidrios polarizados para adentro me hago autista."